Área de Turismo – Ayuntamiento de Quart de Poblet

Àrea de Turisme

Ajuntament de Quart de Poblet

LA PASSEJÀ

La tradición sitúa el origen de la Passejà en el año 1723, en el marco de una leyenda milagrosa en un Quart de Poblet agrícola y rural. De aquella época, en un pueblo bajo el dominio feudal de los monjes de Poblet, queda documentación sobre una serie de fiestas organizadas de forma popular (las clavarías que se responsabilizaban de las fiestas patronales de septiembre) y otros más institucionales, donde el Ayuntamiento de Quart de Poblet corría con los gastos de los actos religiosos. Estas últimas se hacían en honor a San Antoni, San Josep, San Roc y, especialmente, la fiesta de San Onofre el 10 de Junio.

La leyenda de la Passejà

Cuentan los mayores que al finalizar la primavera de 1723 la situación de los labriegos de Quart de Poblet, que eran la mayoría de habitantes, era desesperada. Había una gran sequía y los meses de lluvia habían pasado sin dejar casi agua. El río, además, apenas llevaba un poco de líquido, y las acequias hacía días que venian vacías. Por eso, cuando en la noche del 9 de Junio se arremolinaron nubes de tormenta, en muchas casas empezaron a dar gracias a San Onofre por haber escuchado sus peticiones y no haber abandonado a sus hijos de Quart en esa situación tan angustiosa. Pero la alegría, enseguida se convirtió en un grito de desesperación, cuando empezaron a caer en las calles del pueblo gordas piedras de granizo: si las cosechas estaban debilitadas, aquella piedra sería la perdida completa de todo y el inicio de una temporada de hambre. Los labriegos, salieron en plena noche a los campos para tratar de salvar lo que se pudiera. Allí, en la huerta, se dieron cuenta de que mientras en el pueblo continuaba cayendo piedra, en los campos sólo llovía agua beneficiosa.

Entendieron que esto era una señal de la protección de su patrón San Onofre y, corriendo, se concentraron en la puerta de la Ermita, y abriendo las puertas, sacaron “l’anda de vell Sant” para agradecerle, en procesión de tracas de alegría, su intervención milagrosa.

Además de la leyenda, la realidad es que la Passejà es una procesión votiva, donde el pueblo de Quart, representado por su Ayuntamiento y los vecinos, así como visitantes otras poblaciones, rinden homenaje al Santo patrón por su intercesión, paseándolo por la noche de la víspera de su fiesta con luces de cohetes. El paso del tiempo ha ido configurando una serie de elementos que caracterizan la fiesta haciéndola peculiar y señal de identidad propia de Quart de Poblet.

Estos elementos son:

  • La figura de San Onofre, patrón de Quart, que es paseado por las calles del pueblo. Su anda, donde el Santo anacoreta recibe la comunión de manos de un ángel a su cueva, hecho en 1940, es una replica de otra más antigua, probablemente del S.XVII, destruida en la Guerra Civil.
  • La participación popular, representada por el Ayuntamiento, el vecindario y visitantes que acompañan al santo, detrás del anda de manera informal y disentida.
  • El fuego de pólvora, con las ruedas de fuego que se hacen en determinados punto del recorrido, y con la fila de cohetes, que encabezan la procesión con luminarias y cohetes de salidas, mantenidos con tenazas de madera.
  • La música, tanto el grupo de tabal y dulzaina que abre la procesión como la banda que la cierra, contribuyen a remarcar el carácter festivo del acto.

 

Puedes ver un documental sobre la Passejà aquí.

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